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Análisis de la situación

Partimos de la realidad que vive el enfermo pulmonar y trasplantado, como enfermo crónico.

La enfermedad crónica se define como un “proceso incurable”, con una gran carga social tanto desde el punto de vista económico como desde la perspectiva de dependencia social e incapacitación.

 Hay unas características comunes en las enfermedades crónicas:

  • Padecimiento Incurable: permanente e irreversible con periodos de remisión y recaídas.
  • Multicausalidad o plurietiologia: están asociadas a diversos factores químicos, físicos, ambientales, socioculturales, muchos de ellos relacionados con el modo de vida y el trabajo.
  • Multiefectividad: un factor de riesgo puede producir múltiples efectos sobre distintos problemas de salud. Por ejemplo, el tabaco puede llegar a producir cáncer de pulmón
  • No Contagiosas: no están producidas por agentes microbianos, por lo tanto no pueden transmitiese.
  • Incapacidad Residual: dejan secuelas psicofísicas y, por tanto, disminuyen la calidad de vida.
  • Rehabilitación: requieren entrenamiento específico del paciente y de su familia para asegurar su cuidado y una estrecha colaboración y supervisión del equipo de cuidados.
  • Importancia Social: determinada por las tasas de mortalidad y la repercusión socioeconómica, incapacidades en la población activa y gasto sanitario que generan.
  • Prevenibles: tanto a nivel primario, mediante la modificación de determinados factores, como a nivel secundario, mediante su detección precoz.
  • Sentimientos de pérdida: se generan en el paciente respecto a su vida anterior.

¿A qué se enfrentan los enfermos pulmonares?

El diagnóstico de una enfermedad pulmonar, supone una alteración de la forma de vida del enfermo y de todo su entorno, tanto familiar, laboral, social como económico,  produciéndose una reestructuración, ante la necesidad de afrontar la nueva situación y un desajuste en las oportunidades psico-socio-laborales de estas personas.

Estas enfermedades evolucionan hacia una insuficiencia respiratoria crónica. Los afectados necesitan un tratamiento de oxigenoterapia que limita su movilidad y lo aísla, generando así una GRAN DEPENDENCIA y una pérdida de su entorno social. En la mayoría de los casos precisan un trasplante pulmonar.

El trasplante pulmonar se convierte en otro gran  agravante de la situación psicosocial del enfermo.

La espera hasta que llega un órgano compatible, va minando  poco a poco aspectos fundamentales del paciente: pérdida de autonomía, dificultad para realizar actividades de la vida diaria, provocando un aislamiento social, abandono personal, depresiones etc.

Actualmente en Castilla y León no se realizan trasplantes de pulmón. Los pacientes que residen en esta Comunidad Autónoma tienen que desplazarse a Santander y Madrid, lo que supone, de nuevo, un reto de adaptación  social lejos de la familia y una problemática económica y laboral.